CAPITULO XVIII
EL SUEÑO TÁNTRICO
Indubitablemente, resulta urgente repasar mensualmente
nuestro cuaderno o libreta de notas con el propósito de verificar por nosotros
mismos el progresivo adelanto de la memoria onírica.
Cualquier posibilidad de olvido debe ser eliminada. No
debemos continuar con las prácticas subsiguientes en tanto no hayamos logrado
la memoria perfecta.
Resultan particularmente interesantes aquellos dramas
que parecen salir de otros siglos o que se desarrollan en medios o ambientes
que nada tienen que ver con la existencia de vigilia del soñador.
Hay que estar en estado de alerta percepción, alerta
novedad, y poner muy especial atención al estudio de los detalles que incluyen
cuestiones específicas, pláticas, reuniones, templos, actividades inusitadas
con otras personas, etc., etc., etc.
Logrado el desarrollo íntegro de la memoria onírica,
eliminada ya cualquier posibilidad de olvido, el proceso de simbolización
abrirá el camino de la revelación.
A la ciencia básica de la interpretación de los sueños
debemos buscarla en la ley de las analogías filosóficas, en la ley de las
analogías de los contrarios y en la ley de las correspondencias y de la
numerología.
Las imágenes astrales, reflejadas en el espejo mágico
de la imaginación, jamás se deben traducir literalmente pues son sólo
representaciones simbólicas de las ideas arquetípicas y deben ser utilizadas de
la misma manera que un matemático utiliza los símbolos algebraicos.
No está de más afirmar que tal género de ideas
desciende del mundo del Espíritu puro.
Obviamente, las ideas arquetípicas que descienden del
Ser devienen maravillosas informándonos, yo sobre el estado psicológico de tal
o cual centro de la máquina, ya sobre asuntos esotéricos muy íntimos, ya sobre
posibles éxitos o peligros, etc., envueltas siempre entre el ropaje del
simbolismo.
Abrir tal o cual símbolo astral, tal o cual escena o
figura, con el propósito de extraer la idea esencial, sólo es posible a través
de la "meditación del Ser lógica y confrontativa".
Al llegar a este estado de la disciplina del yoga del
sueño, se hace indispensable entrar en el aspecto Tántrico de la cuestión.
La sabiduría antigua enseña que Tonantzín (Devi
Kundalini), nuestra Divina Madre Cósmica particular (pues cada persona tiene la
suya propia), puede adoptar cualquier forma pues es el origen de todas las
formas. Por lo tanto, conviene que el gnóstico medite sobre ella antes de
quedarse dormido.
El aspirante deberá entrar diariamente en el proceso
del sueño repitiendo con mucha fe la siguiente oración: "TONANTZÍN,
TETEOINAN, ¡oh!, Mi madre, ven a mí, ven a mí.
Según la ciencia Tántrica, si el gnóstico insiste en
esta práctica, más tarde o más temprano habrá de surgir como por encanto, de
entre las cambiantes y amorfas expresiones de sus sueños, un elemento
iniciador.
Hasta tanto no haya identificado íntegramente a ese
iniciador, es indispensable continuar registrando sus sueños en la libreta o
cuaderno.
El estudio y análisis profundo de cada sueño anotado
resulta impostergable en la disciplina esotérica del sueño Tántrico.