CAPITULO V
PROCEDIMIENTOS JINAS
Al iniciar este capítulo queremos poner énfasis en el
siguiente postulado: "La Física continuará estacionaria mientras la mente
humana permanezca embotellada en el dogma tridimensional de Euclides."
Incuestionablemente, la Física contemporánea resulta
ciertamente regresiva, retardataria, reaccionaria.
Se necesita con urgencia máxima, impostergable, trazar
la cuarta vertical. Empero esto no es posible en tanto exista el escepticismo
materialista.
Cualquier
humanidad avanzada del remoto futuro podrá crear naves cósmicas capaces de
atravesar instantáneamente la barrera de la velocidad de la luz.
Tales navíos, regiamente basados en una nueva Física
de tipo tetradimensional, viajarán por entre la cuarta vertical a
velocidades superiores a la de la luz. Entonces la conquista del espacio
infinito será un hecho concreto, claro y definitivo.
Indubitablemente, aquellos navíos impulsados por la
energía solar, habrán de ser gobernados por hombres auténticos en el sentido
más completo de la palabra.
Es ostensible, y todo el mundo lo sabe, que con los
aviones supersónicos ya hemos atravesado la barrera de la velocidad del sonido.
Sin embargo, el terrícola soberbio y orgulloso, continúa detenido ante la
barrera de la velocidad de la luz.
No está de más en este capítulo emitir el siguiente
enunciado: "Tras la barrera de la velocidad de la luz -300,000
kilómetros por segundo- se encuentra la cuarta dimensión."
De tal enunciado podemos inferir el siguiente
corolario: "Cualquier mago que viaje con su cuerpo físico por entre la
cuarta coordenada, incuestionablemente, sabe atravesar instantáneamente la
barrera de la velocidad de la luz."
Fue en Coatepec, que está en Tula, el histórico lugar
donde los sesenta ancianos hechiceros del muy poderoso Señor Montezuma,
mediante el auxilio extraordinario del Mefistófeles Faustino, pudieron
atravesar instantáneamente la barrera de la velocidad de la luz para viajar por
la cuarta vertical hacia la Isla sagrada y eterna, allende los mares del Polo
Norte, cuna real de la humanidad terrestre.
Hay que leer en la Doctrina Secreta de H.P.B. todo lo
relativo a este primer Continente terrestre llamado a perdurar desde el
principio al fin de la humanidad sobre este mundo.
En la tierra sagrada de los Vedas, todo auténtico Samyasin
del pensamiento puede atravesar instantáneamente la barrera de la velocidad de
la luz para viajar por la dimensión desconocida como Francisco de Asís.
Nosotros afirmamos solemnemente y con entera certeza
que cuando un Esoterista aplica un Samyasi a su cuerpo físico, atraviesa de
inmediato la barrera de la velocidad de la luz.
Cualquier Samyasi integral, esencial, fundamental,
contiene substancialmente tres ingredientes radicales:
A.- Concentración absoluta de la voluntad consciente.
B.- Meditación profunda.
C.- Éxtasis, arrobamiento, júbilo místico, adoración
suprema.
No está de más recordar en este Mensaje de Navidad
1974-1975 que la paciencia es la escala de los gnósticos y la humildad es la
puerta de su Jardín.
Incuestionablemente, algunos ascetas gnósticos habrán
de trabajar durante muchos años, hasta lograr el pleno desarrollo del cardias
que los tornará idóneos en la Ciencia Jinas.
La naturaleza radiante de la Partícula íntima que
permite este prodigio, está debidamente especificada por la forma de hacha,
signo del rayo que el Hombre-Tigre del México azteca usa frecuentemente.
El Tigre humanizado, Xolotl-Lucifer, se
convierte en una realidad concreta, no sólo en el México pre-cortesiano sino
también en todo Meso-América.
Es así, convertido en hombre, como lo encontramos en
Teotihuacan; levantando sus heroicos brazos en un gesto litúrgico o con esa
marcha felina que le caracteriza.
Incuestionablemente, los Caballeros Tigres del México
azteca, además de Guerreros acostumbrados a la dura brega, eran también atletas
extraordinarios de la Ciencia Jinas.
Sin exageración alguna afirmamos en forma enfática que
aquellos perínclitos varones de Anahuac sabían mezclar inteligentemente los
tres elementos del Samyasi con el temible poder felino de Lucifer-Náhuatl.
Acostados sobre pieles de tigre, imitando la sagrada
postura del jaguar cuando en reposo se encuentra, ligeramente adormecidos,
aquellos ilustres varones sabían combinar conscientemente la voluntad y la
imaginación en vibrante armonía.
Integrando esfuerzos, en suprema concentración mental,
con meditación de fondo, asumían deliberadamente y mediante la imaginación
creadora la felina figura del Jaguar-Xolotl-Mefistófeles.
Marcharse, desenvolverse, funcionar con esa figura que
espanta, en pleno éxtasis y gozo místico, en modo alguno resultaba imposible
para estos perínclitos Señores de la tierra sagrada de Anahuac.
Cada vez que aquellos notables eremitas se desprendían
del duro lecho para andar como tigres y desaparecer luego en la cuarta
coordenada, proferían la siguiente frase ritual: "Nosotros nos
pertenecemos." "La pólvora, cuando se inflama en el arcabuz, estalla
con gran ruido; así también el corazón, abrasado por el Divino Amor."
Escudriñando viejos cronicones con el tesón de clérigo
en su celda, hube de corroborar muchos de estos detalles de la antigua ciencia.
Dice la leyenda de los siglos, y esto lo saben los
Divinos y los humanos, que aquellos Tigres legendarios, exóticos y extraños,
ante el umbral del Templo de Chapultepec -ahora en estado de Jinas-tornaban
nuevamente a su gentil y muy humana figura.
No podríamos seguir con estas cuartillas sin dejar de
recordar a Ovidio y sus metamorfosis maravillosas.
Superlativos encantos místicos que los ignorantes
ilustrados de esta época fatal del Kali-Yuga (los tiempos actuales) rechazan
con insólita soberbia.
Indubitablemente, Felipe, el Apóstol del gran Kabir
Jesús, es el santo Patrón de todos estos fenómenos Jinas.
Aseveran las Sagradas Escrituras que Felipe, después
de haber bautizado a un eunuco, fue arrebatado por el Señor y que entonces
siguió su camino gozoso
.
Dicen que después se encontró en Azoto y que pasando
anunciaba el Evangelio en todas las ciudades hasta que llegó a Cesárea.
Cualquier Arhat gnóstico sincero puede implorar el
auxilio mágico del gran Apóstol Felipe.
Si amáis a Felipe, cuando estéis dormitando meditad en
él. Excluid de vuestra mente cualquier otro pensamiento, y al sentir en vuestra
alma el gozo de su presencia, proferid la siguiente frase ritual: ¡Al cielo
Felipe! Salid luego de vuestra recámara con paso firme y decidido metiéndoos
con violencia dentro de la dimensión desconocida.
En nombre de la Gran Causa, solemnemente declaro que
esta fórmula extraordinaria renglones arriba citada, se la debo a un Espíritu
divino llamado Isabel, cuya humana personalidad es ciertamente una humilde
monja descalza de un antiguo Monasterio medieval que por estos tiempos se
encuentra sumergido en la cuarta vertical.
Que soles de entusiasmo os alumbren el camino, muy
querido y amable lector.
Que las fuerzas del tigre os acompañen.
Que los cocuyos de Sabiduría iluminen vuestro
intelecto.
Que el pino rumoroso dé sombra a vuestro descanso.
Que las ranas de esmeralda señalen los senderos croando
sin descanso.
Que ella, la naturaleza, sea pródiga contigo.
Que la Fuerza Universal os bendiga y dirija.