CAPITULO VII
ATLÁNTIDA
Existe en el CÓDICE BORGIA la figura de ATLANTEOTL,
que carga sobre sus hombros al agua celeste exactamente como el Atlas griego,
al que estamos acostumbrados a dar prioridad como símbolo.
Huelga decir, en gran manera y sin mucha prosopopeya,
que el legendario Atlas griego es copia fidedigna del heroico ATLANTEOTL maya y
azteca.
Suprimida con delicado refinamiento intelectivo la desinencia
"otl" de aquel luciente nombre, renglones arriba citado, resalta
entonces la palabra ATLANTE.
Atlante-otl, siendo esta palabra por sus raíces
explicada, sólo nos resta decir con gran énfasis que esto no es cuestión de
vanas etimologías empíricas, arbitrariamente seleccionadas, ni de meras
Coincidencias, como suponen siempre los ignorantes ilustrados.
Extraordinarias y legítimas concordancias
lingüísticas, explicables sólo merced al tronco atlante común de los pueblos
americanos y mediterráneo-semitas.
Incuestionablemente, éstos y aquellos tienen sus
raíces en la Tierra encantada de OLISIS, la Atlántida sumergida ahora en el mar
de las tinieblas, vaho sombrío de leyendas de horror, de naufragios pavorosos y
de viajes sin retorno.
¡Mar inmenso que en Gibraltar, más allá de las
Columnas de Hércules, tiendes proceloso tu onda infinita de misterios
infranqueables para los navegantes!.
¡La leyenda trágica llena tu espacio con el poder
colectivo de las generaciones que así te han contemplado y el poeta escucha en
la voz de tus olas inmensas el rumor de tus tragedias y el crujido de tus
mundos sepultados!...
¡La Atlántida!, Ese vasto continente desaparecido que
se tenía como un ensueño de poeta, una creación de la divina mente de Platón, y
nada más, existió realmente.
"La intuición del poeta es la visión del
genio", el que la niega es porque no puede ver con su poder inmenso.
"Los sabios sólo son grandes cuando llegan a ser
poetas", cuando sobreponiéndose al detalle, sienten las armonías que laten
en el fondo de todo lo existente y que pueden arrebatarnos a esferas
superiores.
Así es como el autor de Las Metamorfosis de las
Plantas pudo escribir su FAUSTO, el de la Filogenia alzar su Credo, HUMBOLDT
hacer su Cosmos y Platón, el Divino, su TIMEO y su CRITIAS, como POE con su
Eureka, poetas todos de la Vida Universal que no es sino el Hálito de lo
oculto.
¿Ves ese mar que abarca la Tierra de polo a polo?, -le
dice a Cristóbal Colón su Maestro- un tiempo fue el Jardín de las Esperides.
Aún arroja el Teide reliquias suyas, rebramando tremebundo cual monstruo que
veía en campo de matanza.
Acá luchaban Titanes, allí florecían ciudades
populosas... Hoy, en marmóreos palacios, congréganse las focas, y de algas se
visten los prados donde pacían las ovejas.
H. P. B. en las Estancias antropológicas, números 10,
11 y 12, dice textualmente lo siguiente:
"Así, de dos en dos, en las siete zonas, la
tercera raza (los lemures) dio nacimiento a la cuarta (los atlantes).”
"Los Suras o Dioses (Hombres perfectos) se
convirtieron en Asuras, en No Dioses (gente pecadora).
”
"La primera, en cada zona, era del color de la
Luna; la segunda, amarilla como el oro; la tercera roja y la cuarta de color
castaño que se tornó negro por el pecado."
"Crecieron en orgullo los de la tercera y cuarta
(subrazas atlantes) diciendo: "Somos los Reyes, somos los Dioses."
"Tomaron esposas de hermosa apariencia de la raza
de los "aún sin mente" o de "cabeza estrecha", engendrando
monstruos, demonios maléficos, hombres machos y hembras y también Khados con
mentes pobres."
"Construyeron templos para el cuerpo humano,
rindiendo culto a varones y hembras. Entonces cesó de funcionar su Tercer Ojo
(el Ojo de la Intuición y de la Doble Vista)."
"Fuegos internos habían destruido la Tierra de
sus Padres (la Lemuria) y el agua amenazaba a la cuarta raza (la
Atlántida)..."
"Las primeras grandes aguas vinieron y
sumergieron a las siete grandes islas... Los buenos todos fueron salvados y los
malos destruidos..."
"Pocos hombres quedaron: algunos amarillos,
algunos de color castaño y negro y algunos rojos. Los del color de la Luna (los
TUATHA) habían desaparecido para siempre."
"La quinta raza (la humanidad que actualmente
puebla la faz de la Tierra, incluyendo a los mayas, incas, quichés, toltecas,
nahoas, aztecas de la América pre-hispánica), gente toda producida del tronco
Santo (el Pueblo elegido salvado de las aguas), quedó y fue gobernada por los
primeros Reyes Divinos."
"Las Serpientes (Dragones de la Sabiduría o
Rishis) volvieron a descender e hicieron las paces con los hombres de la raza
quinta, a quienes educaron e instruyeron... "
A continuación paso a transcribir la traducción de un
manuscrito maya que es parte de la famosa colección de Le Plongeon, los
manuscritos de Troano, y que pueden verse en el Museo Británico:
"En el año 6 de kan, el 11 muluc, en el mes de
zrc, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el
13 chuen. El país de las lomas de barro, la tierra de Mu, fue
sacrificada."
"Después de dos conmociones, desapareció durante
la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos que
hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en diversos
lugares, Al fin, la superficie cedió y diez países se separaron y
desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes 8.000 años antes de
escribirse este libro."
En los archivos antiquísimos del antiguo Templo de
Lassa, Tibet, puede verse una antigua inscripción caldea escrita unos 2.000
años antes de Cristo y que a la letra dice:
"Cuando la estrella Bal cayó en el lugar donde
ahora sólo hay mar y cielo (el océano Atlántico), las siete ciudades con sus
puertas de oro y templos transparentes temblaron y se estremecieron como las
hojas de un árbol movidas por la tormenta."
"Y he aquí que una oleada de fuego y de humo se
elevó de los palacios; los gritos de agonía de la multitud llenaban el
aire."
“Buscaron refugio en sus templos y ciudadelas y el
sabio Mu, el Sacerdote de Ra-Mu se presentó y les dijo: ¿No os predije esto? Y
los hombres y las mujeres cubiertas con piedras precisas y brillantes
vestiduras, clamaron diciendo”:
"¡Mu, sálvanos!' Y Mu replicó: 'Moriréis con
vuestros esclavos y vuestras riquezas, y de vuestras cenizas surgirán nuevas
naciones. Y si ellos (refiriéndose a nuestra actual raza aria) se olvidan de que deben ser superiores
no por lo que adquieren sino por lo que dan, la misma suerte les tocará."
"Las llamas y el humo ahogaron las palabras de Mu
y la tierra se hizo pedazos y se sumergió con sus habitantes en las
profundidades del mar en unos cuantos meses."
¿Y qué podrían ahora exclamar nuestros amables
críticos ante estas dos historias, una del Tibet oriental y otra de
Meso-América que en forma específica relatan ambas la misma catástrofe?
Además de tan extraordinarias similitudes, si de
verdad anhelamos más evidencias, es obvio entonces que debemos apelar a la
Filología. Resulta palmario y manifiesto que el Viracocha peruano es
ciertamente el Viraj, Varón Divino, Kabir o Logos de los hindúes, el Inca,
palabra ésta que al escribirse con las sílabas invertidas puede leerse Caín
(Sacerdote-Rey).
Por eso, no son de extrañar las infinitas conexiones
intrínsecas que la Doctrina y los hechos de los primeros incas guardan con toda
la Iniciación oriental.
Evidentemente, el gran historiador romano César Cantú
liga sabiamente a los primeros incas con los mongoles o SHAMANAS antiquísimos,
lo que equivale a decir que en eso de la inopinada presentación del Manú del
Norte o Manco Cápac, y de su noble compañera (Coya o laco), se dio acaso la
milagrosa circunstancia que inteligentemente nos hace notar H. P. B., relativa
al fenómeno teúrgico de esos Seres puros o shamanos que suelen prestar su
cuerpo físico a los Genios de los mundos suprasensibles con el evidente
propósito de ayudar a la humanidad; portento éste que en modo alguno debe
confundirse con el mediumnismo de tipo espiritista.
El inefable Tao chino es el mismo Deus latino, el Dieu
francés, el Theos griego, el Dios español y también el TEOTL Náhuatl, azteca.
El Pater latino, incuestionablemente y en forma
irrebatible, resulta ser el mismo Father inglés, el Vater alemán, el Fader
sueco, el mismísimo Padre español y, por último, el Pa o Ba indo-americano.
La dulce Mater del latín, indubitablemente es la misma
Matrusa, la Mere francesa, la Mother inglesa, la noble Madre española y también
la Na o Maya en maya o quechua.
Extraordinarias similitudes lingüísticas que señalan e
indican algo más que mera ostentación, pavonada o boato etimológico.
Al llegar a estas profundidades de la Etimología alma
de la Historia y una de las más poderosas claves de la Gnosis, jamás podríamos
dejar de recordar aquella famosa frase del Idioma ritual maya que a la letra
dice: ¡HELI, LAMAH ZABAC TANI! Y que los cuatro evangelistas interpretan
esotéricamente en cuatro formas diferentes.
En forma extraordinaria el gran Kabir pronunció tal
frase en la cumbre majestuosa del Calvario.
"Ahora hundirme en la pre-alba de tu Presencia" es indudablemente su sentido en idioma maya.
Incuestionablemente, el gran Hierofante Jesús aprendió
el Naga y el Maya en el Tibet oriental y esto está demostrado.
En el sagrado Monasterio de Lassa en el Tibet, existe
todavía un libro que textualmente dice lo siguiente:
"Jesús se convirtió en el más proficiente Maestro
que haya estado sobre la Tierra."
Un sabio escritor ha dicho:
"Está establecido históricamente que la Ciencia-
Religión conocida por Cristo en Egipto, la India y el Tibet, era Maya."
"Existió un profundo Ocultismo Maya, conocido sin
una duda por Cristo, quien eligió sus símbolos (mayas) como sustentación de sus
ideas de amor fecundante.
"Ya no
puede suponerse casualidad que haya elegido a la cruz maya, a la trinidad y a
los doce apóstoles, como así también, a otros muchos símbolos, para sustentar
el inmenso sentido científico religioso de sus prédicas."
Es ostensible que los mayas-atlantes trajeron su
Religión a Meso-América.
Es indubitable que ellos colonizaron al Tibet,
Babilonia, Grecia, India, etc. No hay duda de que el lenguaje ritual del Kabir
Jesús fue maya.
Todo esto puede explicarse integralmente merced al
tronco atlante, común a los pueblos americanos y mediterráneo-semitas.
Las tribus de Anahuac, como todas las otras tribus de
Indo-América, vinieron de la Atlántida y jamás del Norte como suponen siempre
algunos ignorantes ilustrados.