CAPITULO XVI
SOBRE LOS SUEÑOS
La Gnosis enseña que existen muchas clases diferentes
de sueños que la Moderna Sicología decadente del hemisferio occidental ignora
radicalmente.
Incuestionablemente, los sueños son de diversa calidad
específica debido al hecho concreto de que se hallan íntimamente relacionados
con cada uno de los centros psíquicos del organismo humano.
En rigor de verdad y sin exageración alguna podemos
afirmar que la mayoría de los sueños se encuentran vinculados con el centro instintivo-motor;
esto es, son el eco de cosas vistas en el día, de simples sensaciones y
movimientos, mera repetición astral de lo que diariamente vivimos.
Así mismo, algunas experiencias de tipo emocional,
tales como el miedo -que tanto daño hace a la humanidad-, suelen tener cabida
en esos sueños caóticos del centro instintivo-motor.
Existen, pues, sueños emocionales, sexuales,
intelectuales, motores e instintivos, etc., etc., etc.
Los sueños más importantes, las vivencias íntimas del
Ser, se hallan asociadas a los dos centros: emocional superior y mental
superior.
Ciertamente, resultan interesantes los sueños
relacionados con los dos centros superiores, se caracterizan siempre por lo que
se podría denominar una formulación dramática.
Ahora bien si pensamos en el Rayo de la Creación, en
los centros superiores e inferiores y en las influencias que descienden por el
citado Rayo Cósmico, debemos admitir que se presentan en nosotros vibraciones
luminosas que intentan curarnos, que tratan de informarnos sobre el estado en
que nos encontramos, etc.
Resulta útil recibir mensajes y estar en contacto con
los adeptos aztecas, mayas, toltecas, egipcios, griegos, etc.
Es también maravilloso platicar con las diversas
partes más elevadas de nuestro Ser.
Los centros superiores están plenamente desarrollados
en nosotros y nos transmiten mensajes que debemos aprender a captar
conscientemente.
A aquellas personas muy selectas que han tenido
momentos de recuerdo de sí en la vida, en los que vieron una cosa o a una persona
común y corriente de un modo completamente nuevo, no les sorprenderá si les
digo en este capítulo que tales momentos tienen la misma calidad o sabor
interior que esos raros y extraños sueños relacionados con los dos centros,
emocional y mental superior.
Indubitablemente, el significado de tales sueños
trascendentales pertenece al mismo orden que a la realización en sí del Rayo de
la Creación y, en particular, a la octava lateral del sol.
Cuando uno comienza a darse cuenta de la honda
significación de esa clase específica de sueños, es señal de que ciertas
fuerzas luchan por despertarnos, sanarnos o curarnos.
Cada uno de nosotros es un punto matemático en el
espacio que sirve de vehículo a determinada suma de valores, buenos o malos.
La muerte es una resta de quebrados; terminada la
operación matemática, lo único que quedan son los valores (blancos o negros).
De acuerdo con la ley del eterno retorno, es
ostensible que los valores retornan, se reincorporan.
Si un hombre empieza a ocuparse más conscientemente
del pequeño ciclo de los sucesos recurrentes de su vida personal, podrá
entonces verificar por sí mismo, mediante la experiencia mística directa, que
en el sueño diario se repite siempre la misma operación matemática de la
muerte.
En ausencia del cuerpo físico, durante el sueño
normal, los valores, sumergidos en la luz astral, se atraen y repelen de
acuerdo con las leyes de la imantación universal.
La vuelta al estado de vigilia implica, de hecho y por
derecho propio, el retorno de los valores al interior del cuerpo físico.
Una de las cosas más extraordinarias es que la gente
piensa que sólo está en relación con el mundo externo.
La Gnosis nos enseña que estamos en relación con un
mundo interior, invisible para los sentidos físicos ordinarios pero visible
para la clarividencia.
El mundo interior invisible es mucho más extenso y
contiene muchas más cosas interesantes que el mundo exterior, hacia el cual
siempre se está mirando a través de las cinco ventanas de los sentidos.
Muchos sueños se refieren al lugar donde estamos es el
mundo interior invisible desde el cual surgen las diversas circunstancias de la
vida.
El lenguaje de los sueños es exactamente comparable al lenguaje de las
parábolas.
Aquellos que interpretan todo literalmente piensan que
el Sembrador del Evangelio Crístico salió a sembrar y que la semilla cayó en
pedregales, etc., etc., etc., más no entienden el sentido de tal parábola
porque éste, en sí mismo, pertenece el lenguaje simbólico del centro emocional
superior.
No está de más recordar que todo sueño, por absurdo o
incoherente que éste sea, tiene algún significado pues nos indica no sólo el
centro psíquico al cual se halla asociado sino, también, al estado psicológico
de tal centro.
Muchos penitentes que presumían de castos, cuando
fueron sometidos a pruebas en los mundos internos, fallaron en el centro sexual
y cayeron en poluciones nocturnas.
En el adepto perfecto los cinco centros psíquicos:
intelectual, emocional, motor, instintivo y sexual, funcionan en plena armonía
con el infinito.
¿Cuáles son los funcionalismos mentales durante el
sueño? ¿Qué emociones nos agitan y conmueven? ¿Cuáles son nuestras actividades
fuera del cuerpo físico?¿Qué sensaciones instintivas predominan? ¿Hemos tomado
nota de los estados sexuales que tenemos durante el sueño?
Debemos sincerarnos con nosotros mismos. Con justa
razón dijo Platón: "El hombre se conoce por sus sueños".
La cuestión del funcionalismo equivocado de los
centros es un tema que exige un estudio de toda la vida, a través de la observación
de sí mismo en acción y del examen riguroso de los sueños.
No es posible llegar en un instante a la comprensión
de los centros y de su trabajo correcto o equivocado; necesitamos infinita
paciencia...
Toda la vida se desenvuelve en función de los centros
y es controlada por éstos.
Nuestros pensamientos, sentimientos, ideas,
esperanzas, temores, amores, odios, acciones, sensaciones, placeres,
satisfacciones, frustraciones, etc., se encuentran en los centros.
El descubrimiento de algún elemento inhumano en
cualquiera de los centros debe ser motivo más que suficiente para el trabajo
esotérico.
Todo defecto psicológico debe ser previamente
comprendido, mediante la técnica de la meditación, antes de proceder a su
eliminación.
Extirpar, erradicar, eliminar cualquier elemento
indeseable, sólo es posible invocando el auxilio de Tonantzín (la Divina Madre
Kundalini), una variante de nuestro propio Ser, el Fohat particular de cada uno
de nos.
Así es como vamos muriendo de instante en instante;
sólo con la muerte adviene lo nuevo...
En la escala de los seres y las cosas,
incuestionablemente nos llegan influencias de toda clase.
Si hemos comprendido el Rayo de la Creación sabremos
también que en todo instante de la vida nos llegan influencias y que éstas son
de diferente calidad.
Es preciso
recordar siempre que hay influencias superiores que actúan sobre nosotros y que
son registradas por nuestro aparato psíquico, pero si estamos apegados a
nuestros sentidos y no ponemos atención plena a nuestra vida interior, entonces
tampoco lograremos percibir éstas influencias.
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